viernes, 30 de noviembre de 2012

El ruido de las tormentas

A pesar de que las tormentas sean fuertes, no pueden llegar a apagar el ruido de los sentimientos, que se convierten en una tormenta aún mayor.




domingo, 25 de noviembre de 2012

Aunque no me veas



Podría abrazarte con palabras, o derrumbarte con ellas para volver a reconstruirte. No necesito la luz para verte, ni la oscuridad para perderme en tu busca.




viernes, 16 de noviembre de 2012

Contemplando los pequeños momentos de la vida...

(... que pueden ser los más grandes)

Aquellos que nos llevan a recordar que, aunque nos encontremos lejos de ser unos ángeles, estuvimos cerca de algo llamado... "¿Felicidad?"
(nota al pie: "¿Felicidad?" = fugaz instante, sensación momentánea, suspiro liberador, movimiento que cesa/quietud pasajera, armonía circunstancial, "elemento" que el ser humano quiere apresar sin tan siquiera saber dónde puede aparecer, pero que le hace permanecer alerta como lo está el cazador que persigue su presa, una presa tan feroz como letal, tan imaginaria como real, tan casual como fruto de un destino que podría estar escrito, o no)


jueves, 8 de noviembre de 2012

Como si el mar te meciera


Por no nadar en aguas profundas,
por no saltar los puentes del tiempo,
por no desgarrar tu piel en mi busca,
por no dejar que el mundo se fundiera en nuestros labios...
... te vi desvanecerte,
te vi fundirte en la distancia,
hacerte sueño para siempre.


domingo, 4 de noviembre de 2012

Parecidos reales

Parece que mido mis pasos tras los tuyos, que utilizo tu cuerpo para esconder la desnudez del mío, que tiemblo entre tus brazos para evitar que escuches lo que dice mi corazón.

(P.D.: pero no mido mis pasos, no escondo la desnudez de mi cuerpo, no evito que escuches lo que dice mi corazón..., simplemente lo parece)





jueves, 1 de noviembre de 2012

El relato

2.182 participantes, 150 escritos seleccionados de 23 países..., gracias a tod@s aquell@s que siempre han creído, y creen, en la (mi) escritura.


                                                                           Agorafobia
Estaba convencido de que esta vez era la definitiva. Estaba convencido de que esta vez no se había equivocado y de que había elegido el momento oportuno. Se armó de valor y bajó la escalera. Abrió la puerta del portal y…, allí estaba ella, esperándole, diáfana…, tenía la calle ante sus ojos, el exterior, sólo tenía que atravesar la puerta y estaría fuera. Después de tanto tiempo volvería a sentir lo que era tener el cielo ahí arriba, volvería a sentir lo que era estar en un espacio abierto…, empezó a faltarle el aire, no podía respirar, aún no había traspasado la puerta pero ya comenzaba a pensar que tendría que dejarlo para otro día, todavía no estaba preparado. Cerró la puerta y subió de nuevo las escaleras.




(P.D.: Los beneficios de esta edición están destinados a la Fundación de Esclerosis Múltiple, para promover el conocimiento y la investigación de esta enfermedad)