viernes, 20 de mayo de 2016

Más allá del precipicio

No se aprende a ser fuerte de la noche a la mañana. No se aprende a ser valiente por correr delante del miedo. Y aunque un abrazo, o una sonrisa, no nos salven del naufragio, pueden acercarnos a la orilla, porque hay personas que no pasan por delante, sino por dentro.